- ¡Venga marineros! -
- ¡No detendremos
marcha! -
- surcaremos el
océano entero hasta encontrar la isla encantada -…
Era la voz del
capitán con dotes de líder instruyendo a la tripulación; navegar sin detenerse,
enfrentar cualquier embarcación enemiga,
vencer todo impedimento que les evitara llegar. Sus órdenes tajantes, no
permitir a ningún enemigo encontrar aquella codiciada isla.
Nadie la conocía aun,
pero era fuerte el rumor de la leyenda en todos los puertos, se decía que
existían galeones hundidos a su alrededor conteniendo preciados botines
valiosos en oro.
