3 de noviembre de 2017

Gaviota




Después de leer aquel fragmento pensó que volar solo era cuestión de creer, que viajar
era tan posible y cierto. Abrió sus brazos extendiendo a la libertad de su espacio y se
sintió gaviota; entonces comenzó a sentir como el viento movía su cuerpo dando la sensación
de surcar el cielo.

Se elevo tan alto como pudo despegando de la pequeña embarcación donde recostada estuvo,
miro al horizonte admirando la belleza del inmenso mar azul. Se mezcló entre las aves que volaban
sobre la orilla de la playa entonando cantos como si estuvieran de fiesta.
Y voló por un tiempo indeterminado, sin prisas, sin limitación; sobre el rostro chocaba la fresca 
brisa marina, los cabellos despeinados, sus ilusiones libres.
Tanto que no deseaba volver a aterrizar. Fue y vino cuantas veces quiso, navegó, voló explorando
otro mundo; hizo suya la historia y se sintió feliz.
Ceso la intensidad del viento, dejo de sentir la brisa del mar y se alejaron las gaviotas; abrió los ojos
suspirando en profundidad.
Volvió a la realidad, miro su libro para continuar leyendo recostada dentro de la pequeña
embarcación; no cabe duda, se dejó llevar por aquellas líneas albergadas en el libro.
Se convirtió en protagonista que despierta logró volar.

                                                            Xavier H.©

2 comentarios:

  1. Un canto a la libertad, es precioso lo que un buen libro nos puede proporcionar.
    Bonito relato, Xavier.
    Un abrazo.

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  2. Muchas gracias Irene que gusto que hayas pasado por aquí a leerme.

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